La noche en que la luna tuvo paja

– Bueno, la noche está explotada de nubes y hoy tengo mucha paja, me parece que no salgo – Exclamó la Luna, impune. El resto de los planetas la miraron esperando un remate humorístico que nunca llegó.
– No voy a salir – ratificó la Luna.
– ¿Cómo que no vas a salir? – Preguntó una estrella cualquiera. Malisimo que las estrellas más chiquitas sean tan ninguneadas.
– No, no salgo. Aparte hay muchas nubes y va a llover. En una de esas, nadie mira al cielo hoy y no se da cuenta que hoy no hay Luna.
– Pero es un quilombo astral si no salís – Devolvió Júpiter. – Porque hoy no salís vos, y mañana por ahí, a Marte, que es más pajero que vos, tampoco le dan ganas de salir. Y así empieza una bola interminable hasta que le da paja salir al Sol y tenemos un quilombo enorme después – explicó brevemente.
– No, no es para que se vuelva costumbre. Salgo todos los días. Una vez que no quiera salir… me duele la panza – mintió
– No tenés panza – replicó Júpiter.
– Me enganché con la serie de Luismi en Netflix y prefiero quedarme – insistió con una nueva excusa.
– Netflix no llega al espacio –
– Bueno, pintó torneo de Counter Strike entre las Lunas de otros planetas -.
– No sabés jugar al Counter –
– Tengo paja, no quiero – resumió la Luna.
– Bueno, listo. Yo falto el Martes entonces. Es mi día y hace millones de años que no me tomo vacaciones. Nosvimo – Reclamó Marte. Los planetas empezaron a cruzar miradas y murmullos.

– Tengo un plan – Venus alzó la voz desde el fondo. – Podemos cubrir con una sábana infinita a alguna estrella o satélite que te haga la segunda y la mandamos para tu posición, Luna. Si el día está nublado y llueve, nadie va a sospechar. Si está despejado vas a tener que salir porque nos arriesgamos un montón. –
La Luna pensó un instante. – Me parece bien. –
– Bueno entonces propongo que todos tengamos reemplazo para cuando nos da paja salir – replicó Marte. Los planetas se miraron y asintieron.

Así fue que un Viernes 23 de Abril del 2021, en una noche tormentosa y lluviosa, la Luna se quedó jugando a la Play hasta tarde… o hasta temprano, en realidad. Y ese día, cubierta por una sábana astral inmensa, nos alumbró Europa, un satélite de Júpiter. Y nadie se dio cuenta: quizá porque damos por sentadas las cosas más grandes de la existencia, y reparamos muchísimo en las pequeñas y dinámicas que cambian constantemente. Y esa noche, los planetas se dieron cuenta que si bien, ninguno de ellos tenía reemplazo, desde los ojos de la Tierra hay cosas que pueden pasar desapercibidas. Y también coincidieron en que la Luna tenía razón cuando dijo que no le insistan para salir, que no quería, y que escucharse es un acto romántico. Y un humano esa noche se dio cuenta que la Luna estaba distinta: pero como siempre hacen los humanos, pensó que estaba flasheando y se fue a jugar a la Play hasta tarde. Y unos minutos después, y sin saberlo, se cruzó con la Luna en el FIFA y le ganó un partido. Dos a cero. Y la Luna revoleó el Joystick contra una nube y a las tres de la mañana se escuchó un trueno que dejó a la tierra paralizada.

Y el Sábado 24 de Abril de 2021 no salió ningún planeta, y pintó un torneo de FIFA entre satélites y planetas. Todos mandaron reemplazo menos el Sol, porque si manda reemplazo nos cagamos todos muriendo. Por suerte, Plutón pidió reemplazo pero para ir a cebarle unos mates al Sol. Y tuvieron una charla del peso insoportable de ser verdaderamente irreemplazable. Pero eso es para otro texto.

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